.-.-.-.-.-
Llego y me saludas
la potencia de tu garganta
sacude
el alma
con lentitud se zambulle en las ondas
en el llamado...
Tú, llenas mi mundo auditivo
los tonos intensos
el portento de tu voz clara
es la cascada de la alegría
que se despeña en el rito
amoroso
canto de apareamiento
que todo lo inunda
resonancia atávica e innata
esa que me transporta
que me sumerge en ensoñaciones
la promesa de un lúdico encuentro
el reclamo
que dice lo que sólo la hembra escucha
Tú, que respondes a mi presencia
con promesas de un nido
con el porvenir de un idilio
que anhela un concierto
que no se consuma
que promete
que ofertas en cuanto me vislumbras.
Son secretos eróticos
son gritos
son trinos
son mensajes ocultos
que sólo yo entiendo
¡Oh mi dulce canario!!
¡Cuanto despierta en mí tu canto!
-.-.-.-.-
sábado, 29 de noviembre de 2008
miércoles, 26 de noviembre de 2008
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Ramón López Velarde

Nacido en Jerez de la Frontera, Zacatecas, en el mismo año en que Rubén Darío publicó su revista Azul, López Velarde empezó a escribir cuando ingresó en el Seminario Conciliar de Zacatecas en el año de 1900. Después fue a estudiar al Seminario de Santa María de Guadalupe en Aguascalientes y posteriormente al Instituto de Ciencias de la misma ciudad.
En 1908 ingresó al Instituto de Científico y Literario de San Luis Potosí y colaboró en periódicos y revistas de provincia. Aunque conoció a Francisco I. Madero en 1910 y le simpatizó el movimiento revolucionario, no fue seguidor de esta causa.
En 1911 recibió el título de abogado y ejerció su profesión como juez en El Venado, San Luis Potosí, en 1912 va a la Ciudad de México y al año siguiente vuelve a San Luis Potosí. Inconforme con su suerte o, tal vez impedido por la tormenta revolucionaria, se traslada definitivamente a la capital en 1914.
En periódicos y revistas de la Ciudad de México publica con regularidad ensayos, poemas, periodismo político, ensayos breves y crónicas, y aquí, como diría José Luis Martínez, "cumple el destino oscuro de los pretendientes sin título en la corte": ocupa modestos puestos burocráticos y docentes, entabla rápidas y efusivas amistades entre el mundillo periodístico y bohemio y se inicia con arrojo, pero también con timidez y freno religioso al erotismo al que puede acceder.
En 1916 aparece su primer libro, editado por Revista de Revistas, consagrado " a los espíritus de Gutiérrez Nájera y Othón" . Se titula La Sangre devota y título y contenido, delatan su nostalgia por la provincia, el fervor de su pureza y la figura de la musa de sus primeros versos, la mítica Fuensanta. Este amor primero, se llamó en realidad Josefa de los Ríos, era también oriunda de Jerez, ocho años mayor que el poeta, murió en 1917 y seguramente no tuvo una relación, más que platónica, con el joven López Velarde.
En 1916 inició una relación sentimental con Margarita Quijano, maestra culta y hermosa, diez años mayor que él y que fue breve, ya que ella la terminó por "mandato divino".
En su segundo libro, Zozobra, de 1919 pueden advertirse ya las marcas, las "flores de pecado", como el las llama, resultantes de haber vivido en la ciudad. En ese momento tiene 31 años y continúa soltero.
En este año, un amigo de la escuela de Leyes de San Luis Potosí, Manuel Aguirre Berlanga, secretario de Gobernación lo lleva a trabajar a su lado. En mayo del año siguiente, 1920, la rebelión obregonista hace huir al gobierno y el presidente Carranza es asesinado en Tlaxacalaltongo el 21 de mayo. El poeta pierde su trabajo y decide no colaborar más con el gobierno, sin embargo, en 1921, cerca del aniversario de la Independencia escribe uno de sus trabajos más conocidos: La Suave Patria
Este fracaso, aunado a lo que él sobrellevó también como un fracaso sentimental, acabaron con su ánimo: un año más tarde, en 1921, muere en la madrugada del 19 de junio asfixiado por la neumonía y la pleuresía, en una casa de apartamentos de la Avenida Alvaro Obregón, entonces Avenida Jalisco. Lo habían matado, dice José Luis Martínez, "dos de esas fuerzas malignas de las ciudades que tanto temiera: el vaticinio de una gitana que le anunció la muerte por asfixia y un paseo nocturno, después del teatro y la cena, en que pretendió oponerse al frío del valle, sin abrigo, porque quería seguir hablando de Montaigne".
Las poesías que dejó a su muerte fueron reunidas en el libro Son del corazón y su prosa, que incluye comentarios líricos, retratos literarios, críticas, recuerdos de provincia, temas del momento, etc. fueron reunidos Enrique Fernández Ledesma en El minutero.
Fuente: http://www.los-poetas.com/i/rlv.htm
Otros sitios :
http://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_L%C3%B3pez_Velarde
http://fuentes.csh.udg.mx/CUCSH/argos/antologi/lopezvelarde.htm
http://www.iea.gob.mx/efemerides/efemerides/biogra/lvelarde.html
http://www.kokone.com.mx/tareas/biografias/velarde.html
http://www.google.com.mx/search?hl=es&q=Ramon+Lopez+Velarde&meta=
martes, 11 de noviembre de 2008
Y pensar que pudimos...
Y pensar que extraviamos
la senda milagrosa
en que se hubiera abierto
nuestra ilusión, como perenne rosa...
Y pensar que pudimos
enlazar nuestras manos
y apurar en un beso
la comunión de fértiles veranos...
Y pensar que pudimos
en una onda secreta
de embriaguez, deslizarnos,
valsando un vals sin fin, por el planeta...
Y pensar que pudimos,
al rendir la jornada,
desde la sosegada
sombra de tu portal y en una suave
conjunción de existencias,
ver las cintilaciones del Zodíaco
sobre la sombra de nuestras conciencias...
Ramón López Velarde
la senda milagrosa
en que se hubiera abierto
nuestra ilusión, como perenne rosa...
Y pensar que pudimos
enlazar nuestras manos
y apurar en un beso
la comunión de fértiles veranos...
Y pensar que pudimos
en una onda secreta
de embriaguez, deslizarnos,
valsando un vals sin fin, por el planeta...
Y pensar que pudimos,
al rendir la jornada,
desde la sosegada
sombra de tu portal y en una suave
conjunción de existencias,
ver las cintilaciones del Zodíaco
sobre la sombra de nuestras conciencias...
Ramón López Velarde
sábado, 8 de noviembre de 2008
Soñé
-.-.-.-.-.-.-
No me inventes nombres
no grites que me llamas
¿Para qué clamas por mi palabra?
Tu imaginería me inventó
soy aire.
Aquellos que finges:
recuerdos apócrifos
de tiempos que fueron una brizna
una mínima lentejuela
cruzando un hilo,
colgante soleado, intocable
que se escurre por tu ventana
soy luz.
No pronuncies mi cuerpo
ni recites decálogos de afecto
no siembres sierpes en la cosecha
aquello está por recogerse.
Nunca refieras mi sexo
soy simiente.
Un secreto es un olvido
lo excelso es olvidar el secreto;
quizás tuvimos
la libertad de tenernos
tal vez en un momento nos pertenecimos.
Hoy soñé que no soy tuya.
8 de noviembre de 2008
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
No me inventes nombres
no grites que me llamas
¿Para qué clamas por mi palabra?
Tu imaginería me inventó
soy aire.
Aquellos que finges:
recuerdos apócrifos
de tiempos que fueron una brizna
una mínima lentejuela
cruzando un hilo,
colgante soleado, intocable
que se escurre por tu ventana
soy luz.
No pronuncies mi cuerpo
ni recites decálogos de afecto
no siembres sierpes en la cosecha
aquello está por recogerse.
Nunca refieras mi sexo
soy simiente.
Un secreto es un olvido
lo excelso es olvidar el secreto;
quizás tuvimos
la libertad de tenernos
tal vez en un momento nos pertenecimos.
Hoy soñé que no soy tuya.
8 de noviembre de 2008
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