viernes, 13 de junio de 2014


Momentos Vespertinos.

Estos micropoemas son una serie que escribí hace más de 10 años, cuando fotografiaba con la memoria. Construí con palabras imágenes, de atardeceres peculiares donde una nota salvaje de natura resplandeció junto al sol que se ocultaba.

Una vez escritos, busqué como desesperada una fotografía en internet que se asemejara al recuerdo evocado en las letras y el resultado final es este.

Hoy regresan, gracias a Liv Díaz, compañera de correrías en la red.

 Gracias querida Liv





                                                     









lunes, 18 de febrero de 2013

Ametábola

Ametábola
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Hoy temprano, en el "toilet"
 me vi al espejo:
 Sí, sigo siendo yo.


 Aún no estoy dentro de ese sortilegio,
 esa "Twigligth zone" Kafkiana
 En la que soy un hexápodo.

Sigo siendo yo:
 La de mi IFE carcomida.
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viernes, 4 de enero de 2013

Hai-ku, primer post del 2013

Salado


Sal era el mar
y la sal eran lágrimas
diamantes de agua.



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martes, 4 de septiembre de 2012

Y la amo... Para Celina Rebeca Dueñas Gómez




Una balada clásica, cuando la escuché por primera vez, fue en el tocadiscos del Tío Nico, papá de Celina Rebeca Dueñas Gómez, estaba entonces él, de novio de la mamá de ella. El disco fué tocado por aquella heróica aguja CIENTOS DE VECES! A lo mejor miles, no lo sé.  Yo en aquellos tiempos odié la melodía y la letra. Hoy, me lleva por la caracola infinita del recuerdo, me hace sentir niña, me lleva a vibrar con el sentimiento juvenil del hermano de mi madre por su amada, es lo reverberación del tiempo, es oler de nuevo los aromas de la casa de Mamá Chuy, frijoles guisados con mantec de cerdo, nixtamal para el pozole, huerta florida con frutos pudriéndose en el suelo fangoso. Recuerdos que marcan la piel infinitesimal de mi memoria.

martes, 12 de junio de 2012

« Je t’aime, moi non plus »






« Je t’aime, moi non plus » loca canción de juventud

y bebimos la vida a tragos largos, ricos,

sin pensar en mañana, que no nos guarda nada

con la piel nueva, suave y los cabellos negros.



« Jet’aime, moi non plus » casi fue himno, rezo, credo,

al despertar del sexo, en el amanecer

ingenuo del amor, en la entrega primera,

cuando con mi mirada agonizaba un alma.





El agua ya corrió, es un arroyo el río

que se vierte en un lago, un apacible espejo

donde el recuerdo boga sobre crespones de oro.



Jubileo dorado en que gozo la savia

de cada día, cada instante ya pasado,

vivido hasta las heces, en apenas diez lustros.





9 de Julio de 2004

martes, 17 de abril de 2012

Esos caudales

El río

Bien haces en invocar al río
ese caudal que me arrrebata todo
me deja indefensa del entorno:
Desnuda.

Así cualquiera puede estar cerca
de mi pensamiento, de mi cuerpo
porque el río se lo permite
porque es así.

¡No hay la más pequeña tregua!
¡Así, Así debe ser!

La mar y El río

la nuestra es agua de río
mezclada con mar
Gabriel Julio Fernández Capello (Vicentico)

Tomo la vida como se me ha dado:
En la mezcla de la lucha y en el gozo
y mi vida prospera en la intensa
inhalación precursora de un suspiro.


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Una muñeca de 55 años -55 years old doll-


Una muñeca de 55 años -55 years old doll-
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Sentada, entre los cojines de la mecedora de mi habitación, está Estrella.

Ella llegó a mi vida una navidad o un día de reyes, no lo se bien, pero recuerdo que una mañana al despertar vi en mi cama, una caja en posición casi vertical, levemente inclinada sobre la "piecera" de mi cuna, dentro estaba Estrella. Se asomaba por la ventana translúcida de la caja. Adornada con un sombrerito y un vestido de vaporosa tela azul y puntitos negros, zapatos blancos de látigo. Giré mi cabeza a mirar la cuna de mi hermanita y en la de ella estaba la hermana de Estrella, eran idénticas, su única diferencia era el tono de su cabello, Estrella castaña, su hermana rubia.

Su cabello hasta la fecha me fascina, ya que no tiene huecos en su "cráneo" de vinil, como muñecas más modernas lo portan, además es súper brillante y sedoso. Era más rizado cuando nueva, pero tanto la peiné que perdió la torción de sus caireles.

Estrella es la segunda muñeca que recuerdo. La primera fue Pati, no se porqué se llamaba Pati, pero creo que fue por el mambo de Pérez-Prado del mismo nombre, a mí me gustaba esa pieza musical -todavía gozo escucharla-, no tengo memoría el momento en que me desprendí de Pati, pero sé que fue por deterioro grave. Pati estaba hecha de un suave látex rosa, que se puso "pegajoso" y se horadaba con facilidad. Tengo presente el día que Pati dejó salir su relleno de borra azul obscuro. Algunos años después la reconocería en una caja de cartón junto con otros juguetes rotos, arrumbada en el "clóset" de la ultima habitación de la casa. Saltaron a mi vista sus trenzas obscuras que nunca peiné.

Estrella me acompañó, aun después de que llegó Paco (mil único muñeco de género masculino) una chiquita que nunca recibió nombre, una mediana que llamé Teresa y Esmeralda.

Un tiempo despues de la llegada de Esmeralda nació mi hermana Lupita.

Después de Lupita, no quice volver a jugar con muñecas. Yo tenía nueve años de edad. Una muñeca viva, estaba a mi alcance, sin ser mía, estaba a mi lado.

Hace algunos años recibí mis muñecos vivos, ellos ya son independientes. Ahora solo tengo a Estrella. Ella es mi única muñeca.

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