SelvaLas cigarras cantan, están llamando a la lluvia que aun no baja del cielo.
Entre el mar y la sierra, está la playa solitaria que el mar devoto besa, como sacerdote a la patena.
La cabellera de la sierra, cuajada de palmeras y guajes muestra de cuando en cuando, el tronco rojo del papelillo.
Las aves surcan la selva, solas y en parvadas, nunca esta quieto el aire con el batir de plumas.
Los verdes se esparcen en toda la gama esmeralda, que junto con el negro umbrío, tocan el alma de esperanza y misterio.
El arroyo presta su notas a la cadencia del coro de la jungla: Grillos y ranas en el atardecer, la resonancia del graznar de las grullas, el ritmo de los polluelos que lloran y los esporádicos gritos de las guacamayas.
El sol acalorado se hunde en el mar y le presta rojos y naranjas, al brillo de hojas de la selva.
Llovizna de verano tropical, tibia, suave y persistente. colma de azul las veredas cubiertas de los ocres y rojos del tapete de los cangrejos andariegos.
El sol se despide del día dejando un arcoiris sobre la marina.
Todos los derechos reservados, obra creativa de:
ML Ramírez Dueñas, Fotografía
ML Ramírez Dueñas Texto escrito en agosto de 2003

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