VI
Desde el principio
ese inicio que por dictados civiles
absurdos
papeles que marcan una hoja
entre la abrumadora selva
desde entonces
mis pies obedecen una melodía
única
danzante de mi vida.
La pista es desigual
arenisca
algunas veces
de parquet o loza en otras
las más: vidrios y agudas navajas
igual: yo bailo.
Por momentos
furtivos como el fuego de San Telmo
casi rayando en el mito
llega un intermezzo
Entonces bailo y canto.
María de Lourdes Ramírez Dueñas
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