En mi cosmogonía poética, los cumpleaños de mi país, me llevan siempre a la "Suave Patria" de Ramón López Velarde.
La Suave Patria, es un poema largo y épico, con metáforas bellísimas y un tono ultraconservador.
Es la obra última del poeta, la escribió para celebrar el centenario de la consumación de la independencia -hace 80 años- por lo qué, el concepto idealista de la patria de ese momento y que nos muestra, es en este bicentenario (del inicio de la guerra de Independencia) una conceptualización de vigencia nula. Digo esto porque aún los ideales tienen caducidad.
Aún sobre la catacterización patria, "demodé" e insatisfactoria, está la poesía.
Es la palabra la que brilla e ilumina con su canto diáfano y genuino, lo que conmueve, a pesar del modelo poco rentable a la pragmaticidad que ochenta años después se requiere.
Y es este romanticismo añorante de lo en el presente es imposible, lo que hace enorme a la "Suave patria".
Hoy les dejo sólo la primera estrofa:
El primer verso:
"Yo que solo canté del íntimo decoro"
El poeta se coloca como un minusválido ante lo que va a decir.
Él, que en todos sus poemas habla de cosas que mueven sus sentimientos personales,
en la Suave patria, habla además de lo que es la patria. Con ese verso define que no sólo hablará del él, sino de lo que le rodea.
El segundo verso:
"alzaré hoy la voz a la mitad del foro"
Es otra advertencia, él habla para muchos, elevará la intensidad de su voz más allá de lo habitual, hablará de portentos
El tercer verso:
"a la manera del tenor que imita"
Aquí, se coloca como un aprendiz, como una persona que hará algo en lo que no es diestro que se equivocará.
Y el cuarto verso:
"la gutural modulación del bajo"
Este verso... finaliza definiendo todo, define quién es y lo que hace él, un sujeto que tiene como costumbre hablar de sus particularidades, toma la voz de un otro para hablar de situaciones tan importantes que necesita la resonancia de tonos graves de un bajo. Un cantante "bajo" en ópera, es aquel que tiene la voz más "gruesa" y en las obras cantadas de cualquién índole, los tonos del bajo son utilizados en las situaciones más dramáticas.
La primera estrofa es un mundo de sensaciones, con cuatro endecasílabos rimados, ricos y plenos de confesiones, de sensaciones y verdades.
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1 comentario:
Fabuloso "despiece" de una magnífica obra; gracias
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