El Tévere se cubre con la tarde amarilla. Encima vuela al cielo un fulgente gabbiano: cuerpo solar al cénit de brillo circadiano y hiende el aire el ala, acerada cuchilla.
La castaña ante el árbol, desgajada se humilla. Suerte negra que brinca con el pez cotidiano que transfigura al ave en proyectil liviano, quebrando la tersura azul de maravilla.
El pico ni se moja, en él lleva con maña la presa, que en el vuelo devora sin acerbo. Igual es el poeta al ave en lid tamaña,
sólo aves veras surcan sobre el nivel superbo. Fracasa el mal poeta igual que la castaña al no alcanzar la talla del poema su verbo.
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Sola ____________________________ No temía, sin compañero, sin familia en una ciudad ajena en el espejismo del futuro promisorio la flor de esperanza cultivaba. No supo como cayó al abismo, la uña filosa de la crueldad rompió su pecho de nacar mancilló su pubis de terciopelo ahogó el cristal de la voz, cegó al sol para que ya no la mirara. Ahora es prenda para buitres en la tierra de nadie.
-.-.-.-.- Calamaro tiene una voz difícil, grave, pero es un gran músico y sabe sacarle provecho a su sui generis voz
A Alfonsina Storni poeta argentina, icónica, está dedicada esta "rola"; compuesta por los argentinos Ariel Ramírez y Félix Luna, en su homenaje, ella se suicidó en 1938 internándose en el mar, en la playa La Perla de Mar del Plata.
La canción ha sido interpretada por muchos cantantes , entre los que se destacan: Mercedes Sosa,Tania Libertad, Ginamaría Hidalgo, Antonio Machin, Violeta Parra, Nana Mouskouri, Cristina Branco, Pasión Vega, José Carreras, Paloma San Basilio, Miguel Mijares, Miguel Bosé, Lucho Gatica, María Jiménez, Shakira, Danny Rivera, Andrés Calamaro, Luis Salinas y más.
Mi favorita es la de Calamaro.
Por la blanda arena que lame el mar su pequeña huella no vuelve más Un sendero sólo de pena y silencio llegó hasta el agua profunda Un sendero sólo de penas mudas llegó hasta la espuma
Sabe Dios qué angustia te acompañó qué dolores viejos calló tu voz Para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas La canción que canta en el fondo oscuro del mar la caracola Te vas Alfonsina con tu soledad ¿qué poemas nuevos fuiste a buscar? Una voz antigua de viento y de sal te requiebra el alma y la está llevando Y te vas hacia allá como en sueños dormida, Alfonsina, vestida de mar Cinco sirenitas te llevarán por caminos de algas y de coral Y fosforescentes caballos marinos harán una ronda a tu lado Y los habitantes del agua van a jugar pronto a tu lado
Bájame la lámpara un poco más déjame que duerma, nodriza, en paz Y si llama él, no le digas que estoy dile que Alfonsina no vuelve y si llama él, no le digas nunca que estoy Di que me he ido Te vas Alfonsina con tu soledad ¿qué poemas nuevos fuiste a buscar? Una voz antigua de viento y de sal te requiebra el alma y la está llevando Y te vas hacia allá como en sueños dormida, Alfonsina, vestida de mar
"Tarde o temprano uno se arrepiente de las decisiones que se toman a los 20 años."
--Teresa Mendoza--
Sí, como sueño pasa la vida. Muchas veces se pregunta una, tal como Segismundo lo hizo: ¿viví o soñé?
Las decisiones que se toman en los caminos disyuntivos muchas veces pesan, otras, las menos nos regocijan en el recuerdo. En lo particular yo, me siento orgullosa de mis desiciones, porque han sido mías, yo las tomé, en la medida de las circunstancias, nadie me arrebató la rienda, si caí, fue mi caida, si me levanté fue sin Sirineo. Como al inicio y al final, en transcurso siempre se está una sóla, consigo misma.
A veces eso me aterraba, descubrirne tal cual soy, por fortuna ahora gozo con encontrarme, pues al cabo mi vida ha sido siempre casi como hubiera querido.
Digo casi, porque nada es perfecto.
No me siento plena, ni satisfecha, pero sí con cierta paz. Las desiciones, buenas o malas, son mías, desde los 15 años de edad.
El silencio muchas veces grita desde el fondo de la garganta como ventrílocua voz de estoma.
Hay veces que prefiero el ruido de la luz apagada.
La epidemia nos dejó ciudades vacías por semanas sin gente, sin autos, sólo pájaros cantores.
Pronto se levantarán las prohibiciones entonce los pajaros ahogaragán sus trinos entre el barullo citadino y la batahola de la gente callarán asustados por el miedo porque nada volverá a ser igual que antes.
La paranoia y la persecusión enfermiza llegaron para quedarse en las costumbres con la nueva etiqueta social de manos limpias -como si eso nos sanara el alma- salpicada de la desconfianza.
Todo será diferente. Ya era diferente desde le distinguí en talón estrecho al apreciar aquellos pasos con ese ritmo tan conocido.
Sólo percibimos lo que deseamos y en ese deseo, encontramos concresiones dolorosas el silencio grita sus verdades y quisiera no oir, ser sorda pero veo, escucho, toco, huelo más allá de los sentidos y sólo me queda el sabor del recuerdo.
Por la buena vida que viviste y otorgaste por tu palabra y tus logros por tus goces y también por tus penas.
Brindo recordando tu vida que viven en mí por tus oscuras y tenebrosas tristezas en las que una araña carnívora devoraba hambrienta tu corazón esa pepita tierna, esa jugosa vianda, maná para el poeta.
Choco mi copa con tus amigos entrañables, los veros ésos que quisieron sostenerte en el último aliento ésos que no supieron o no pudieron detener tu partida.
Cruzo mi mirada dolida por no haber estrechado tu mano con aquella niña poeta la que compartió un helado solitario con tu verbo.
Brindo por el dolor de los que dejas, porque señala lo que fuiste: mecenas de la palabra.
No se mucho de eso que preguntas, soy una aprendiz de todo y oficial de nada, todo me interesa, todo me mueve a estudiar y la vida se me acaba para poder terminar algo concreto. Me pides te oriente tus lecturas... no sé cual te pudiera servir, a mi la represión familiar frenó mis desvaríos, me dió estructura la cuadrada tiranía progenitora.
Ahora que se supone que tengo más libertad, pero me limito yo sola. Tal vez es que repito algunos esquemas paterno-maternos (espero que los buenos) y eso me hace estable, aunque pienso mas bien que es la decadencia innata, la predeterminada en cada quién por su propio envejecimiento. ¿Sabes? es rico sentir que ya nada te angustia. Antes me atormentaba mi futuro, ahora siento que es poco (aunque nada despreciable) porque la mayoría de las expectativas -puestas en mí por otros y por mí misma- o ya las cumplí o ya no puedo cumplirlas, eso es liberador.
Mucho de la desubicación que tuve fue más que nada: discernir lo que quería yo de mí de lo que los demás querían de mí. Ahora... pues sigo algo desubicada, pero sin tanta angustia, sin remordimientos, sin la culpa de no saber a dónde voy, creo que es porque los ocasos son hermosos y el mío lo disfruto. Tú vives un cercano mediodía, un luminoso presente y un futuro mágico y misterioso que de pronto te debe aterrar, solo te puedo decir que debes confiar en tu estrella, aunque de pronto sientas que no brilla o que no la tienes, ahí está.
Tienes que confiar y hacer lo que tu juicio considere prudente para lograr esa paz que todos anhelamos.
Los intentos de vivir a plenitud, a veces torturan porque pensamos que son golpes. La vida es como aprender a conducir una bicicleta sin rueditas, te caes, te golpeas, pero sabes que debes levantarte y volver a pedalear, Cuando menos lo pienses, estarás rodando sobre tu destino, sólo hay que perseverar.
Las dudas, divinas dudas, si nadie dudáramos, la vida sería aburrida, seríamos como patos, que nacen sabiendo cómo nadar. Aprender y vivir es lo mismo, aprende de tus yerros y de tus éxitos y saborea con igual fruición unos y otros.
La depresión, mal de nuestro tiempo, porque no tenemos la calidad de vida que creemos deberíamos poseer, está mediada por la vida de ciudad, por la pérdida de estímulos gratificantes, los debes encontrar, ésos que te son únicos, a tu medida.
Mientras tú te respetes, no importa lo que otros opinen, siempre habrá quien te valore, y esa persona debes ser tú misma.