jueves, 12 de marzo de 2009

Carta a una hija


Nubes rosas, sueño de quinceañera
Originally uploaded by Colibrí



No se mucho de eso que preguntas, soy una aprendiz de todo y oficial de nada, todo me interesa, todo me mueve a estudiar y la vida se me acaba para poder terminar algo concreto. Me pides te oriente tus lecturas... no sé cual te pudiera servir, a mi la represión familiar frenó mis desvaríos, me dió estructura la cuadrada tiranía progenitora.

Ahora que se supone que tengo más libertad, pero me limito yo sola. Tal vez es que repito algunos esquemas paterno-maternos (espero que los buenos) y eso me hace estable, aunque pienso mas bien que es la decadencia innata, la predeterminada en cada quién por su propio envejecimiento. ¿Sabes? es rico sentir que ya nada te angustia. Antes me atormentaba mi futuro, ahora siento que es poco (aunque nada despreciable) porque la mayoría de las expectativas -puestas en mí por otros y por mí misma- o ya las cumplí o ya no puedo cumplirlas, eso es liberador.



Mucho de la desubicación que tuve fue más que nada: discernir lo que quería yo de mí de lo que los demás querían de mí. Ahora... pues sigo algo desubicada, pero sin tanta angustia, sin remordimientos, sin la culpa de no saber a dónde voy, creo que es porque los ocasos son hermosos y el mío lo disfruto. Tú vives un cercano mediodía, un luminoso presente y un futuro mágico y misterioso que de pronto te debe aterrar, solo te puedo decir que debes confiar en tu estrella, aunque de pronto sientas que no brilla o que no la tienes, ahí está.

Tienes que confiar y hacer lo que tu juicio considere prudente para lograr esa paz que todos anhelamos.



Los intentos de vivir a plenitud, a veces torturan porque pensamos que son golpes. La vida es como aprender a conducir una bicicleta sin rueditas, te caes, te golpeas, pero sabes que debes levantarte y volver a pedalear, Cuando menos lo pienses, estarás rodando sobre tu destino, sólo hay que perseverar.



Las dudas, divinas dudas, si nadie dudáramos, la vida sería aburrida, seríamos como patos, que nacen sabiendo cómo nadar. Aprender y vivir es lo mismo, aprende de tus yerros y de tus éxitos y saborea con igual fruición unos y otros.



La depresión, mal de nuestro tiempo, porque no tenemos la calidad de vida que creemos deberíamos poseer, está mediada por la vida de ciudad, por la pérdida de estímulos gratificantes, los debes encontrar, ésos que te son únicos, a tu medida.



Mientras tú te respetes, no importa lo que otros opinen, siempre habrá quien te valore, y esa persona debes ser tú misma.

1 comentario:

Paula dijo...

Tus palabras me parecen hermosas aves que van trazando en el aire un mapa de vida existencial, aves que con la ayuda de otras aprenden a reconocerse, a cuidarse y como bien dices, a exigirse respeto a sí mismas.

La foto que has puesto es divina, hace mucho tiempo un amigo fotógrafo me mostró fotos de Maringá, Brasil y por todas sus fotos de la ciudad aparecía ese tipo de Amate dándole al lugar un toque de ensueño; desde esa vez me creo la fijación de esa ciudad como una especie de salvación, como el significado de los petirrojos en Blue Velvet de David Lynch. Hoy le doy ese significado a la Tabebuia rosea. Bellas coincidencias

Me apropiaré de tus palabras para leerlas en momentos de debilidad, para que guíen mi oscuridad y mis miedos.


un abrazo

a p