viernes, 12 de diciembre de 2008

Señor del Ave María

Javier Solís0001

Señor del Ave María

Hace muchas jornadas sudorosas y aburridas
mi pluma tocó tu esencia desde la cinta de plata.
Hoy el azogue argentino consume mi mente
y entre los sueños infantiles
y los brincos en choclos y calcetas blancas
tu timbre con sus resonancias de tenor venido a menos
llegan entre los resquicios de una memoria fónica.

Hoy rezas cantando un Ave María diamantina como un día
entre los electrones de un televisor pantalla plana:
plasma de tecnología que no imaginaste y que te reproduce
casi como mi memoria.

Señor de sombras, hoy me eres salutatorio
con tu Ave María que gorgorea entre las ondas mínimas
entre la olas de un mar magnético y mágico,
porque no se cómo a mi casa llegas
desde ultratumba con los ecos y presencia
de ti, de tú, de mí, niña, cuando tú,
hombre,
cuando tú,
ignorante de mí, no me sabías,
cuando jamás me presentiste en vida,
tu vida,
tan pequeña en el tiempo, tan larga en mi memoria
Señor de sombras que me saludas con tu Ave María,
Siempre en mí, lloraré, lloraré tu partida.
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